sábado, 5 de julio de 2014

05 de Julio de 2014

 A veces uno aprende a valorar las cosas cuando no tiene tiempo ni de tirarse un pedo y olerlo en paz. Así fue como aprendí a amar las mañanas de sábado lluvioso y pajiento solo por el hecho de ser tiempo de estar en stand-by un cacho.
 Aguante los pequeños momentos de calma absoluta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario