lunes, 14 de septiembre de 2015

Pepi strikes again

Bitacora del pepino:
MARTES 07-09-1993, 10:13 AM
AVENIDA RIVADAVIA INTERSECCIÓN PERÚ - SANTIAGO DEL ESTERO
GIMNASIO RIVADAVIA Y PERÚ

Estaba hidratándome después de hacer un poco de bicicleta fija cuando la vi pasar por la vereda. La calza de lunares y el topcito animal print la delataban. Mi Marta pasó por delante, como una oportunidad de esas que te llaman a pasar. Salí rápidamente a perseguirla, las llamas de mi pasión seguían ardiendo. Marta entró a un Laverrap ubicado en Perú y Pellegrini, a tan solo 3 calurosas cuadras del gym. Me detuve en la puerta pensando qué decirle, después de todo, ella siempre supo donde encontrarme y por alguna razón, no me buscó. Cuando finalmente decidí que la interpelaría con mis comentarios del horóscopo, vi algo que me heló por dentro. Un tatuaje en su tobillo gritaba "EMILIO". ¿Quién es Emilio? ¿Acaso Emilio puede ofrecer algo mejor que mis veintitres centímetros de lujuria maciza? ¿Acaso Emilio sabría estimular todos sus puntos erógenos con la suavidad del terciopelo y la vehemencia de una estampida durante una corrida bancaria? No lo creo. Quedé atónito, en estado de shock; sin embargo, antes de poder reaccionar, ella estaba en frente mio, mirándome. Ya estando yo en una situación de vulnerabilidad, comprendí que los pepinos somos en efecto, demasiado cagones.
 "Buenos días, Pepi. No esperaba encontrarte, pensé que vivías en Magallanes cerca del cementerio, ¿andás paseando?" dijo Marta. Luché durante interminables 5 segundos tratando de esbozar palabra y destrabar mi lengua.
- Marta, qué linda sorpresa... -dije, con cierto tartamudeo, tratando de ocultar lo no-casual de nuestro encuentro. - me mudé el año pasado, y estaba dando una vuelta.
- ¡Qué bien! Es lindo barrio este, no lo cambio por nada, ¿qué es de tu vida?
- Acá ando, voy al gimnasio, a la tarde me gusta ver el programa del bahiano mientras armo unos rompecabezas importados que me consigue un amigo que viaja seguido a Baires.
- Mirá vos, siempre tenés tiempo parece...
- Vos sabés como es eso, Martita, el tiempo te lo hacés si tenés voluntad... veo que te escrachaste la gamba, ¿estás saliendo con alguien?
- Ahh, ¿Emi? Noo, no no, nada que ver, es mi hijo, va a cumplir 3 añitos en noviembre.
- ¡¿Tenés un crio?! - dije con mezcla de sorpresa y horror - No lo puedo creer, te felicito.
- En su momento no pensamos con Claudia llamar a la cigüeña, pero pasó y hoy es mi orgullo, no podría vivir sin mi bebote...
- ¿Y estás en pareja con una Claudia ahora?... Perdón, no debería meterme, no me hagas caso...
- No, no pasa nada, Claudia ya fue, era una piba muy vueltera. Para que te des una idea, se maquillaba para ir a la pileta, cada vez que teníamos que ir a algún lado se tenía que llevar dos mudas de ropa para cambiar el outfit según el clima, y vos sabés que esas giladas conmigo no van, a mí no me cabe una de lo que hacen estos caretas.
- Qué loco todo, muy lindo verte, pero disculpame, me tengo que ir...
- ¡Pará Pepi! - me interrumpió ella cuando estaba por dar media vuelta - Disculpá por como terminé con lo nuestro, yo sé que no te di muchas respuestas, necesitaba un aire nuevo, y no lo supe manejar, espero que no te haya lastimado todo ese rollo nuestro, nunca fue mi intención lastimarte...
- Está todo bien, Marta - la consolé - yo también era un inmaduro, al principio me puse triste pero lo superé rápido, después de todo sigo teniendo mucho hilo en el carrete. Hasta la próxima, Martita. Ahh, y mandale un beso y un abrazo a tu gordito, ese nene tiene suerte de tener una mamá como vos.
- Sí, le mando. Que andes bien, Pepi, nos vemos.
 Me di media vuelta y salí aliviado del Laverrap, caminé dos cuadras bajando por Perú y pensé en voz alta, "morite, conchuda de mierda".

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